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San Justo, 7 de
agosto de 2006
Al Señor
Vicepresidente de la Nación Argentina
DON DANIEL SCIOLI
Presidente del Senado de la Nación
Estimado Señor:
Reciba mis cordiales saludos y deseos de Paz y Bien en Jesucristo,
Señor de la Historia; que solicito extienda al resto de los integrantes
del Honorable Senado de la República, enviándoles copia de la presente.
Con la
confianza en su gestión al servicio de la Patria y de los grandes valores
que le dan verdadero sustento, como ciudadano y también como Obispo de
esta Diócesis de San Justo (La Matanza), me dirijo a Ud. y a todos los
Señores Senadores de la Nación para que tengan en cuenta estas
consideraciones, ante el avasallamiento de la dignidad de la persona
humana, concretada en diversas cuestiones que son de dominio público, todo
ello para bien de la Patria.
Aún no se ha
acallado la conmoción de la opinión pública, frente al caso de una menor
de edad discapacitada, que fuera víctima de un abuso, del cual quedó
encinta. Muchas voces se alzaron pidiendo la condena a muerte de la
persona por nacer, víctima inocente también del mismo abusador. Entre
dichas voces carentes de la más mínima piedad, se destacaron
-paradójicamente-, las del ministro nacional encargado de la salud
pública, las de una integrante de la máxima instancia judicial, y la del
gobernador de la provincia donde sucedieron los hechos. Un fallo inicuo,
basado en las tesis eugenésicas de los años veinte -precursoras del
nacionalsocialismo-, condenó a muerte al inocente. La cordura de los
médicos puso las cosas en su lugar: se negaron a actuar como verdugos de
la pena capital.
Por
declaraciones periodísticas, se supo que la familia no pensaba dar en
adopción a la criatura luego de nacer, aceptaron de buen grado criarla, su
desesperación había sido por motivos económicos. ¿Acaso no hubiera sido
más justo y razonable, buscar desde el comienzo una solución acorde con la
dignidad humana?. Mientras el gobernador bramaba la muerte de la persona
por nacer, ¿no se le ocurrió pensar en cumplir las mínimas obligaciones
que su cargo importa: posibilitar la vida, alimentación y crianza de todos
los bonaerenses?.
Entre los que
-como si estuvieran en el circo romano-, le "bajaron el pulgar" a este
niño inocente, hay varios legisladores nacionales, diputados y senadores.
Todos han agraviado al pueblo argentino. Ninguno le ha pedido perdón, ni
tan siquiera a los familiares de la persona por nacer. En lugar de ello,
han profundizado el agravio al pueblo argentino, al solicitar la
destitución de la valiente Sra. Juez, Dra. Inés Siro, quien basada en
razones estrictamente jurídicas -como surge de la simple lectura de su
resolución-, salvó la vida de una criatura inocente. Pura hipocresía que
no puede ocultar, el refinamiento con que se la planteó. Tal es el
desprecio que algunos hombres -mujeres y varones- públicos sienten, por la
vida y la dignidad de sus conciudadanos. Desde luego, quienes actúan de
ese modo, no pueden pretender representar a nuestro pueblo; salvo un uso
fraudulento de los mecanismos políticos vigentes.
Ese Honorable
Senado tiene en avanzado estudio, un proyecto en revisión, originado en la
Cámara Baja, que pretende autorizar las mutilaciones irreversibles, sin
indicación médica, sólo como método de control natal, en forma gratuita y
obligatoria, para todo el sistema sanitario, sea público, privado o mixto.
¿Será para complacer los condicionamiento de los organismos financieros
internacionales, como es el caso de tantos países de nuestra América
Latina?. La República Argentina es un país despoblado, y en vías de
envejecimiento poblacional. ¿Se pensará revertir ambos males esterilizando
a la población?. Ese no es el camino idóneo. Hay alternativas respetuosas
de la dignidad humana, para quienes deban posponer un nuevo nacimiento:
los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad. Las mutilaciones
no son necesarias, excepto para los intereses foráneos de mantenernos como
una Nación despoblada, incapaz de explotar sus riquezas naturales.
La Honorable
Cámara de Diputados, tiene en estudio un proyecto de entrega gratuita de
las llamadas -fraudulentamente-, "píldoras de anticoncepción de
emergencia". La Corte Suprema de Justicia de la Nación, prohibió tales
elementos abortivos, en el señero caso "Portal de Belén". Los fabricantes
extranjeros, titulares de las todas las patentes de las fabricadas en el
país, reconocen que modifica el endometrio, impidiendo la anidación del
ser humano con pocos días de vida, en el útero materno. Los prospectos
argentinos están obligados por ley, a dar esa información esencial a las
usuarias. Sin embargo, las autoridades del Ministerio de Salud obligaron a
los laboratorios a ocultar ese efecto antiimplantatorio en los prospectos
que circulan en el país. Por tal acción delictiva, en diversas causas
penales están imputados y/o procesados, diversos funcionarios del gobierno
nacional, y responsables de laboratorios. El proyecto de ley, en lugar de
ser archivado, avanza en su tratamiento legislativo.
Estamos a poco
más de un año de una nueva compulsa electoral, donde se elegirán las
máximas autoridades. Ocupando sendas bancas en el Senado de la Nación,
están la esposa y la hermana del Sr. Presidente de la República. A su vez,
él tiene la facultad constitucional de promulgar o vetar las leyes que
sancione el Congreso de la Nación. Sin duda, estos meses serán una buena
comprobación, del pensamiento real de los futuros candidatos. Como parte
de mi servicio pastoral, informaré debidamente a los fieles de la diócesis
de San Justo, para que -llegado el momento-, puedan ejercer responsable y
libremente su derecho al voto.
Señor
Presidente, que siempre tengamos pasión por el Bien Común, que es el bien
de todas las personas, desde el momento mismo de la concepción, hasta su
muerte natural.
Reciba mi
abrazo hecho bendición y oración en Cristo que es la Vida.
¡DIOS
ES AMOR!
Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo
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