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Queridos hermanos y
hermanas: Hoy brota de los corazones sensibilizados y transformados
por la belleza de la Cruz, este grito de alegría Pascual :
¡Jesucristo ha resucitado! ¡Jesucristo es el Señor!¡aleluya!
El sepulcro vacío y las apariciones de Jesús resucitado nos van dando la
experiencia fundamental de nuestra fe. Los Apóstoles “Se llenaron de
alegría cuando vieron al Señor” (Jn.20,20)
“La Pascua no es Pascua, si no entramos en comunión con los
Acontecimientos de la Salvación : Dios se nos entrega y nos dice su
Palabra, es un Encuentro, una experiencia en la fe que nos hace decir:
¡Hemos encontrado al Señor!. Viviremos una Pascua fecunda y
feliz, si nos encontramos con el Cristo que vive, porque ha resucitado
de entre los muertos: “A ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo
ha hecho Señor y Mesías” (Hc 2,36)
1. CRISTO
RESUCITADO ES RECONOCIDO POR LOS DISCÍPULOS COMO EL SEÑOR.
Amigos e hijos, quisiera que esta sea nuestra experiencia:
Encontrar, aceptar y seguir a Jesús como el Señor de toda nuestra
existencia.
Vayamos corriendo al sepulcro, como las mujeres y como Pedro, y el
Discípulo amado, para darnos cuenta que está vacío, porque Cristo ha
resucitado. Recorramos las páginas vivas del Evangelio, tomados de la
mano de la Iglesia, que nació de su costado, para descubrir en cada
Aparición, que Jesús nos muestra las señales de la Cruz, como un
verdadero trofeo y revela las dimensiones profundas del amor, que en una
Cruz liberó a la humanidad. “Poniéndose en medio de ellos les dijo:
¡La paz esté con ustedes!.” Lo reconocen como el Señor y así
comunican su experiencia: “¡Hemos visto al Señor!” y Tomás, el
incrédulo, metiendo su dedo en Sus manos y su mano en Su costado, hace
la oración mas bella y profunda: “¡Señor mío y Dios mío!” y Jesús
le responde “Felices los que creen si haber visto” (Jn 20).
En esta Vigilia Pascual hagamos memoria de nuestro Bautismo y en la
Eucaristía dejémonos iluminar por el Señor y abrazar con su Paz y juntos
como hermanos, en la tradición de la Iglesia gritemos concientes:
¡Jesucristo es el Señor!(Fil 2,5-11) ¡Jesús tu eres mi Señor!
2.
¿ACEPTAMOS A JESÚS COMO EL SEÑOR DE NUESTRA VIDA?
Tal vez nos cueste aceptar tener un Señor, porque pensamos en
categorías de amo y esclavo, o con cierta mentalidad clasista la
relación dueño y siervo. Por eso era necesario vivir toda la Semana
Santa para comprender en esta Pascua, que vale la pena aceptar y tener a
Jesús de Nazaret, como el Señor de nuestra vida , de nuestra familia, de
nuestra nación y de todas sus realidades humanas , políticas y sociales.
Si nuestro corazón se abre, lo acepta y lo deja entrar , todo será
recreado.
La
clave del Señorío de Cristo y de nuestra pertenencia a El, es el
amor hasta el extremo.“Jesús fue entregado por nuestros pecados, y
resucitado para nuestra justificación.” (Rm 4,25) Vivió con sentido
hasta la muerte. Se jugó por nosotros y se hizo cargo de todos. Hermanos
queridos: no tengamos miedo a esta confesión de fe: ¡Jesús es el
Señor!. Esto lo pueden decir los que se dejan conducir por el
Espíritu que Lo resucitó . En esta aceptación y proclamación se han
condensado los Acontecimientos de la Pascua. Por eso Pablo dice “Si
tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios los
resucitó de entre los muertos, te salvarás.” (Rom 10,9) “Para esto murió
y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos” ( Rm 14,9). Él
es el Señor que libera y no esclaviza. En la Cruz y en la Resurrección,
Él brilla como la Verdad que nos hace libres, de todas las esclavitudes
a que nos someten los ídolos del dinero, del poder y del placer. ¡Cuánta
experiencia de esto tenemos, personalmente y socialmente!. Por eso ¡Ven
Señor Jesús! Te necesitamos como Señor, para ser los instrumentos de un
mundo mejor y una Argentina más sana.
3. CRISTO
JESÚS , DISIPA LAS TINIEBLAS DEL CORAZÓN Y DE LA HISTORIA.
Celebramos y cantamos con alegría y esperanza: “ Que la Luz de
Cristo Gloriosamente Resucitado disipe las tinieblas de nuestro corazón
y de nuestra realidad Argentina para que respiremos el aire puro de la
paz , de la justicia y del amor, y así construir juntos una nación y una
patria para todos.
El Señor de nuestra persona ,de nuestro corazón, de nuestra inteligencia
y de nuestra voluntad, el que hace de nosotros mujeres y hombres nuevos,
se nos revela por su resurrección como el Señor de la Historia.
Si lo aceptamos y lo dejamos obrar , hace de nosotros, hijos y hermanos,
capaces de fermentar de Evangelio la realidad Argentina que celebra su
Bicentenario, como un tiempo de renovación y transformación , de las
personas , de las familias y de todas realidades sociales que deben ser
sanadas por el amor, que libera y santifica.
Permaneciendo en el corazón de Cristo Resucitado, aceptado como Señor,
podemos recordar con gratitud el pasado, vivir con pasión el presente y
abrirnos con confianza al futuro, “ porque Él es el mismo ayer, hoy y
lo será para siempre (Hb 13,8 )” Nadie nos ama como Él.
Él viene para entrar en nuestra historia para que la fuerza de su Pascua
nos haga pasar de la muerte a la vida y superemos la cultura de la
muerte construyendo unidos, la civilización del Amor y la Cultura de la
vida.
¡Jesucristo , Señor de la Historia, te necesitamos, precisamos tu alivio
y fortaleza!
4. MARIA
DEL SÁBADO SANTO NOS SEÑALA EL DOMINGO SIN OCASO
Los cristianos para llegar renovados a la Pascua deberíamos prestar
mayor atención al Sábado Santo y descubrir mirando a María el rostro mas
bello de la Esperanza que no defrauda. Ella nos hace vivir este Sábado
como un sacramento del Sábado de la Historia que espera un Domingo si
ocaso.
Sin un horizonte luminoso la historia va de tumbos en tumbos lastimando
generaciones de hombres y mujeres que tienen por vocación su realización
plena que es la Salvación eterna.
María, en su espera confiada, nos hace descubrir que en lo que parece un
fracaso, brota por la gracia de Dios, la Victoria de la Vida sobre la
muerte, de la Gracia sobre el pecado y del amor sobre el egoísmo.
Como Madre del Resucitado nos haga discípulos y misioneros de la Vida
que no tiene fin y creadores de fraternidad humana y comunión eclesial.
Los Bendigo de corazón deseándoles una Pascua muy feliz fuente de Paz y
Amor.
¡DIOS
ES AMOR!

Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo
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