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Queridos Hermanos: Pastores y Fieles, Consagrados y Laicos: Reciban
mi saludo Pascual y mi deseo de profunda renovación espiritual,
preparada en la Cuaresma y celebrada en estos días Santos de la Pascua
del Señor y de su Iglesia. ¡Alégrense! ¡ Cristo ha resucitado! ¡Jesús
es el Señor! ¡Vive para siempre!1. EN CRISTO
1.
RESUCITADO SE NOS REVELA EL HOMBRE NUEVO
En el Concilio Vaticano II se nos enseña de acuerdo con el
Evangelio, que “el misterio del hombre sólo se esclarece en el
misterio del Verbo encarnado. Cristo, el nuevo Adán, en la misma
revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente,
el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación.
Todas las verdades ... encuentran en Cristo su fuente y su corona” (GS
22). Dice el Señor: “Yo hago nuevas todas las cosas”, (Apoc 21,5).
Hace nuevo al hombre, sus vínculos y su comunión con todos y con todo.
Cristo Resucitado, como el Hombre Nuevo, que resucita
de entre los muertos, es el fermento de una nueva humanidad, fuente y
culminación de nuestra transformación en hombres nuevos, renovados por
la fuerza redentora de la Cruz Pascual, Cruz luminosa, capaz de abrazar
y envolver toda nuestra vida y nuestra historia , para hacernos capaces
de ser transformados y transfigurados por su poder. “Todo ser humano
está llamado a transformarse cada vez más en Cristo, desde el Bautismo
hasta la resurrección final”. (NMA52)
El Señor nos revela la más profunda dignidad de todo
el hombre y de todos los hombres, varón y mujer. La fe en la Santísima
Trinidad nos hace descubrir a Ella, gracias a Cristo , como último
fundamento de la dignidad humana y del llamado a la comunión con los
hermanos, en la familia, en la Iglesia y en la nación. (NMA 50)
2. NO
HABRÁ UNA ARGENTINA NUEVA SIN HOMBRE NUEVOS
“Miren dice el Señor, Yo hago nueva todas las cosas” (Apoc 21,5)
Como argentinos, ¿estamos abiertos para una profunda renovación
espiritual, para entrar en un camino de civilidad y de ciudadanía , que
construya una Patria de hermanos, una Patria para todos?
El cielo nuevo y la tierra nueva (Ap 21,1),
que apuntan de una manera especial a lo definitivo de la realización y
del destino pleno del hombre y de la humanidad, también tienen mucho que
ver con nuestra tarea ciudadana en estos tiempos argentinos, de
profundos retos y desafíos. Estos gritos nos deben cuestionar e
impulsar, como Comunidades cristianas, a evangelizar todas las
dimensiones de la vida y a comprometernos como ciudadanos al servicio
fiel del bien común.
Nuestra sociedad está golpeada de muchas maneras,
especialmente en los azotes que recibe la dignidad de la persona humana
, pues el hombre sigue siendo víctima del hombre y en ciertas
realidades, es cuestión de vida o muerte. La dignidad humana está herida
por los que buscan a toda costa la muerte inocente del niño por nacer o
no dejarlo engendrar; Dignidad humana demolida por el tráfico de drogas
que destruyen sin piedad, la vida joven y de ideologías individualistas
y egoístas que apagan la capacidad del amor sano y verdadero y su
creatividad constructiva.
No habrá una Argentina nueva sin hombres y mujeres nuevos. ¡ Qué la Luz
de esta noche y día santo, disipe todas los tinieblas del corazón y de
nuestra sociedad herida por el pecado y con lo ojos resucitados de
Cristo podamos ver y experimentar cómo se cumplen las maravillas del
amor de Dios que salva , libera y levanta: “Vi un cielo nuevo y una
tierra nueva...y oí una voz potente: “Esta es la morada de Dios entre
los hombres: Él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo
estará con ellos y será su Dios. Él secará todas las lágrimas y no habrá
más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó” (Apoc
21,1-8).
3. CON
CRISTO SEREMOS HOMBRES NUEVOS, CON CORAZONES NUEVOS
En la Pascua de Cristo está la fuente de nuestra pascua, tanto
personal, como comunitaria, y como argentinos concientes nos abre a la
Esperanza de tiempos nuevos, de reencuentro, de desarrollo integral, de
reconciliación y de diálogo fecundo. La Pascua del Señor Resucitado, que
nos muestra las señales de su Pasión como estigmas vivos, es el rico
manantial para pasar de hombres heridos, a ser hombres nuevos, capaces
de hacer nuevas todas las cosas de cada día, en la casa , en el trabajo
y en la sociedad. Y seremos hombres y mujeres renovados, instrumentos de
paz , de justicia y de amor, si dóciles, dejamos, que el Espíritu que
resucitó a Jesús verdaderamente de la muerte, nos arranque el corazón de
piedra, para darnos un corazón nuevo, capaz de ser libre por la Verdad ,
con los mismos sentimientos de Cristo Jesús y humildes para dejarnos
cambiar por el poder de su amor.
Mis hermanos y hermanas: como hombres y mujeres
nuevos, con corazones renovados y reconciliados por el Perdón de Dios,
madurará entre nosotros, una Argentina nueva que esté al servicio de lo
que en verdad, dignifica y engrandece, libera y compromete. Los abrazo
con mi bendición y que Santa María de la Pascua y de la Nueva
Evangelización nos eduque con su ternura de madre resucitada, en el amor
y en la esperanza que no defrauda..
¡DIOS
ES AMOR!
¡ FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
¡ALELUYA!
Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo
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