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Queridos
hermanos y hermanas: Es muy grande mi alegría por lo que estamos
viviendo, los invito a todos a compartirla .Celebramos la Natividad de
María y estos hijos nuestros, Hernán y Mario van a ser Ordenados
sacerdotes y serán agregados a nuestro Presbiterio. ¡Demos gracias a
Dios! porque el Espíritu hizo maravillas en María y lo hace en nosotros.
Oremos: ¡Unge el corazón y la mente , Dios todopoderoso, para que
podamos proclamar y recibir tu Palabra, con la dulzura y la fuerza del
Espíritu ! Si ¡Ven Espíritu Santo, en ayuda de nuestra debilidad!
El Pan de
vida de la Palabra ha sido repartido para despertar nuestra fe y nuestra
docilidad como pueblo, profético, sacerdotal y real. ¡Cuánto amor que se
derrama sobre nosotros!
Jesús nos
acaba de decir :“Como el Padre me amó, también yo lo he amado a ustedes:
¡Permanezcan en mi amor!” y esto nos lo dice durante la Última Cena .
Jesús antes de su Pasión, y sus discípulos con Él, participando en lo
íntimo de su condición de Hijo, se les concede ver lo que otros no ven.
“ Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando” Yo los llamo
amigos porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”.
1. El Santo
Padre Benedicto nos ayuda a profundizar el Don y Misterio que hoy se
derrama sobre estos queridos hijos Hernán y Mario: A ellos , pide entrar
en la oración.
“En la
oración están llamados a redescubrir el Rostro siempre nuevo del Señor y
el contenido más auténtico de su misión. El Padre los predestinó a
reproducir la Imagen de se Hijo”. Solamente quien tiene una relación
íntima con el Señor es aferrado por Él, puede llevarlo a los demás,
puede ser enviado. Se trata de un permanecer con Él, que debe acompañar
siempre el ejercicio del ministerio sacerdotal; debe ser su centro , su
fuente , también y sobre todo en los tiempos difíciles, en los momentos
cuando parece que las cosas que hay que hacer deben tener prioridad.
Donde estemos, en cualquier tarea que hagamos, debemos permanecer
siempre con Él. “El que permanece en mi, y Yo en él, da mucho fruto.”
“No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a
ustedes y los destiné para que vayan y den fruto y ese fruto sea
duradero” “Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo
concederá” Lo que yo les mando es que se amen .”
2. “No hay
amor más grande que dar la vida” . Jesús anuncia su amor hasta el
extremo en el marco de su Pascua. Hago mías las palabras del Papa en una
ordenación reciente; les habla del seguimiento de Jesús; y que el camino
de los discípulos, consiste en seguirlo a Él, el Crucificado, seguirlo
por la senda de la Cruz. El amor madura en la Cruz. La mística de la
cruz, pide perderse a si mismo para volverse a encontrar plenamente a si
mismo.¿Qué significa esto para cada cristiano, pero sobre todo qué
significa para un sacerdote? El seguimiento, el sacerdocio jamás puede
representar un modo para alcanzar la seguridad en la vida o para
conquistar una posición social. El que aspira al sacerdocio para
aumentar su prestigio personal y su poder, entiende mal en su raíz el
sentido de este maravilloso ministerio.
Quien quiere
sobre todo realizar una ambición propia, alcanzar el éxito personal,
siempre será esclavo de si mismo y de la opinión pública. Madre Teresa
viviendo la oscuridad de la Cruz nos dejó como testimonio , que Dios no
la llamó a ser exitosa , sino fiel y así irradió al Cristo que le pidió
en una locución: “ Sé tu mi luz “ entre los pobres más pobres de
Calcuta.
El
sacerdocio se funda en la valentía de decir sí, a otra voluntad, con la
conciencia, que debe crecer cada día , de que precisamente conformándose
a la voluntad de Dios, inmersos en esta Voluntad, no solo no será
cancelada nuestra originalidad , sino que, al contrario entraremos cada
vez más en la verdad de nuestro ser y de nuestro ministerio. Don y
Misterio .Amor que se entrega hasta el fin. Amar sin cansarse del peso
del camino y las exigencias de tantos rostros y manos tendidas.
3. Queridos
Hernán y Mario: “ No hay amor más grande que dar la vida” , perderse a
si mismo, para encontrarse en el Corazón que tanto amo y murió por amor.
Desde el Evangelio el Papa nos enseña a ser Eucaristía. “Hoy con el
sacramento del Orden se les concede presidir la Eucaristía. Se les
confía el Sacrificio redentor de Cristo; se les confía su Cuerpo
entregado y su Sangre derramada.. Ciertamente, Jesús ofrece su
sacrificio, su entrega de amor humilde y completo a la Iglesia, su
Esposa, en la Cruz. Es en ese leño donde el grano de trigo que el Padre
dejó caer sobre el campo del mundo, muere para convertirse en fruto
maduro. dador de vida. Pero en el Plan de Dios, esta entrega de Cristo
se hace presente en la Eucaristía, gracias a la potestad sagrada, que el
Sacramento del Orden les confiera a ustedes, los presbíteros. Cuando
celebramos tenemos en nuestras manos el Pan del cielo, el Pan de Dios,
que es Cristo, grano partido para multiplicarse y convertirse en el
verdadero alimento de vida para el mundo.”
Que sea una
experiencia siempre nueva de asombro y de inmensa gratitud: El amor y el
Don de Cristo Crucificado y glorioso, pasan a través de sus manos , de
sus voces y de sus corazones. Ver que en sus manos, en sus palabras, tan
esperadas por el Padre, el Señor realiza este misterio de su maravillosa
y humilde presencia.
Juan Pablo
II nos decía: “No se pueden repetir las palabras de la Consagración, sin
sentirse implicados en este movimiento espiritual. Aprender cada día a
decir de si mismo, con verdad y generosidad: tomen y coman , mi cuerpo
entregado , y así hacerse don y total disponibilidad.”
La gracia
del Presbiterado que dentro de poco se les dará, los unirá íntimamente,
más aún estructuralmente a la Eucaristía., para que tengan siempre los
mismos sentimientos de Cristo Jesús y estén metidos en el corazón del
Padre y nunca se avergüencen de que les digan padre.
Vivan la
alegría de ser padres, al Bautizar, al Absolver los pecados, al predicar
la Palabra ,al Ungir a los enfermos, al gastarse y regastarse por la
causa de Cristo y por la realización plena de los demás especialmente
por los más necesitados, pobres y menos amados.
Configurados
y revestidos de Cristo, tengan pasión por la Comunión eclesial tan
necesaria para ser creíbles y auténticos discípulos y misioneros de
Cristo , el Buen Pastor , que da la vida.. No se avergüencen del
Evangelio y dejen que el Espíritu de Santidad que hoy los hace
sacerdotes para siempre, sea el Maestro interior y quién los empuje a
gritar ¡Ay de mi, si no predicara y viviera el Evangelio!
La Virgen en
su nacimiento alcanzada por todo el Amor del Padre , la Redención del
Hijo y la Unción del Espíritu Santo , como Madre y Reina, cuide sus
vidas sacerdotales de seguidores del Cristo Obediente , casto y pobre y
los aliente y ayude, con su ternura maternal, a ser santos.
Que esta
Gracia , que colma como unción del Espíritu, toque el corazón de los
jóvenes y los atraiga a Cristo que los mira con amor y les dice en lo
profundo: ¡ Ven y Sígueme!
¡DIOS
ES AMOR!

Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo
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