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Mis
queridos hermanos: Fieles cristianos, venidos de la diócesis,
autoridades presentes, agentes apostólicos ¡Santa y felíz Pascua de
Resurrección!
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Los cristianos de todo el
mundo hemos esperado con María, Señora del Sábado Santo, Señora de la
Esperanza y del Amor hermoso, la celebración gozosa de la Resurrección de
Jesucristo, el Señor.
Bienvenidos mis hijos e hijas, hermanos y hermanas, venidos de todas las
comunidades esparcidas a lo largo y a lo ancho de toda esta querida
Iglesia Local, que es nuestra Diócesis.
En mi mensaje pascual les decía, pidiendo permiso al Evangelio: "He
deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de partir" (Lc.
22,15).
Esta presencia orante de todos ustedes, me conforta y consuela al partir
hacia una tierra lejana, pero no extraña, con el gozo de la Pascua y la
alegría del canto del Aleluia compartido. Quiero hacer de mi vida un canto
nuevo que consuele y llene de esperanza cristiana los corazones de mis
nuevos hijos e hijas que iré encontrando en el camino hacia la Jerusalén
Celestial.
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El Evangelio proclamado
nos lleva a centrarnos en Cristo Resucitado que viene a hacer una fiesta
muy en lo íntimo de cada corazón. Nosotros los caminantes de estos tiempos
difíciles, donde no faltan los desencuentros, las tristezas, los
cansancios y desilusiones, somos interpelados.
Como los dos discípulos que no entendieron la Pasión del Señor y sus
anuncios proféticos. Todos estamos en camino: dando las espaldas a la
Pascua o corriendo al encuentro del Señor que vive y, que viene, Él
siempre viene. Su venida es fuente de alegría y de esperanza comprometida,
venida en el tiempo de nuestra peregrinación. Concientes que el tiempo no
es algo que pasa, sino Alguien que viene y que siempre tenemos que estar
dispuestos.
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a) Estamos
llamados a reconocer a Cristo, que en el camino de la vida, se hace
nuestro prójimo y es a Él. a quien debemos descubrir en el hermano que
camina con nosotros, a nuestro lado.
En este día se nos invita a escuchar la fuerza Pascual del Mandamiento
Nuevo, como clave del camino que realiza: "ámense los unos a los otros
como Yo los he amado."
Si nos amamos es que Cristo Resucitó y todo lo que le hacemos a los demás
se lo hacemos al mismo Señor.
b) En el camino de la vida, Cristo es la Palabra hecha carne
resucitada.
En este camino de fe necesitamos descubrir a Cristo, en la Palabra que da
el sentido de la vida, consuelo en el dolor y fortaleza y valentía en las
pruebas:
Preguntas que deben golpear , nuestra conciencia y que brotan de Jesús
resucitado
¿Cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas?
Frente al desaliento y al miedo de la cruz nos dice el Señor
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en
su gloria?
Su Palabra es alimento que transforma los corazones y nos exhorta a la
respuesta esperanzada.
"Señor ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna y nosotros
hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".
c) La Palabra recibida hace brotar la oración: "Quédate con
nosotros, Señor, porque ya es tarde y el día se acaba." Lo noche se
nos viene encima.
El Espíritu Santo hace brotar de los corazones la oración que lleva al
encuentro con la Verdad más profunda y misteriosa. "¿No ardía acaso
nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las
Escrituras?"
Cristo entró y se quedó con ellos como se queda con nosotros. Y estando a
la mesa "Tomó el Pan y pronunció la Bendición, luego lo Partió y se lo
dio. Ante la Eucaristía se le abrieron los ojos y lo reconocieron que era
Ël.
Hay muchos bautizados que le dan las espaldas al altar y al domingo , que
es la Pascua semanal, la gran oportunidad de contemplar su Rostro Seamos
nosotros, los misioneros, que salgamos a los caminos a invitar para que
vuelvan al Banquete del Amor Resucitado y así la Eucaristía sea el corazón
del Domingo y el Domingo, el corazón de la semana. ¡Bendita Pascua del
Señor y la Pascua de la Iglesia! Esta experiencia del Señor nos convierta
en misioneros y testigo de su Resurrección:"En ese mismo momento los
discípulos se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén" para
compartir la experiencia de lo que significa encontrarse con el Señor, y
encontrarse con la Verdad completa.
Los Hechos
de los Apóstoles, que hemos escuchados nos exhortan a lo que debemos hacer
como Iglesia Diocesana, que hace 15 años comenzó un proceso pastoral nuevo
y que debe alcanzar ahora la Mística Pascual y la más auténtica
espiritualidad de la Comunión
"Ustedes ya saben que
ha ocurrido, cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo,
llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que
habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él" También
nosotros demos hacer siempre el bien y ser coherentes con nuestra fe y que
nuestro camino moral supere las mezquindades del egoísmo que enfría o mata
el amor, en los esposos, en las familias y en la sociedad y muy unidos en
cada comunidad vivamos la alegría de Evangelizar. "Nosotros somos
testigos de todo lo que hizo y nos envió a predicar al pueblo y a ser sus
testigos ..." (Hc. 10-37)
Hermanos y hermanas,
autoridades y pueblo, que la Pascua de Jesucristo nos haga descubrir el
camino nuevo de la Iglesia y el rumbo luminoso de la Patria. Muchos signos
nos está gritando que las cosas no andan bien y el sufrimiento de muchos
no nos puede dejar en la indiferencia sino que nos tiene que llevar al
compromiso para hacer con Jesús nuevas todas las cosas, para que triunfe
la vida, toda vida sobre la muerte; triunfe el amor auténtico, sobre el
odio o el rencor que no nos deja ser felices y triunfe la honestidad sobre
la corrupción, en lo político, en la justicia, en lo económico, y en lo
social.
Porque
creo en la Resurrección de Cristo, espero un cielo nuevo y una tierra
nueva.
Me despido de ustedes y
voy enviado a una tierra lejana donde tendré que pastorear mucha pobreza
no solo material si como en toda la Argentina especialmente moral.
Rueguen para que sea
siempre el amor de Cristo el que apremie y ¡ay de mí si no
evangelizare!
Que María, Señora de la
Pascua, que compartió la Pasión del Señor, su Hijo, cuide nuestra fe y
anime el compromiso evangelizador de todos, en esta querida Iglesia Local
de San Francisco que es la Diócesis.
Gracias por todo el amor
que me han brindado me llevo la fidelidad de la participación en el camino
pastoral de la Diócesis.
Perdón por todo y los
abrazo con mi bendición.
DIOS ES AMOR
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