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Queridos hermanos y
hermanas:
¿QUÉ ES LA CUARESMA?
La Cuaresma es un tiempo muy rico para entrar dentro nuestro y
descubrir la verdad de nuestra vida. Es un momento fuerte para
peregrinar hacia dentro del Corazón de Cristo que es la Verdad en
persona, quien nos revela el Plan amoroso de Dios sobre nuestra vida y
misión.
Él Señor, con el esplendor de su Amor hecho Cruz, nos ilumina desde lo
más profundo con este llamado: “transfórmense interiormente,
renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la
voluntan de Dios: lo que es bueno, lo que agrada , lo perfecto”( Rm
12,1)
Es una gracia para hacer memoria de nuestro Bautismo y prepararnos para
celebrar la Pascua, encontrarnos con la Vida que supera la muerte.
¡Cuántas realidades de muerte nos invaden!
El Papa Benedicto nos enseña: que “mediante el encuentro personal
con Nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la
oración, vivamos, el camino de conversión hacia la Pascua,
que nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo … Este es un tiempo
favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger con sincera
revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y
caminar con decisión hacia Cristo”. El nos anuncia el Evangelio de
la Vida, como el corazón de todo su Evangelio. Mis hermanos: Esta
será la Cuaresma de la Vida, para tener el coraje de superar todas las
realidades de muerte, lo que mata al hombre, llamado por Dios a la Vida.
1. LA
VOCACIÓN DE CADA UNO ES CONVERTIRNOS A LA VIDA
Tengan presente mi Carta Pastoral de Adviento y Navidad, donde les
ofrecí un mensaje para que lo desarrollemos, ampliándolo, en la
formación permanente y encarnada de cada uno, en este año dedicado a la
Vida y a las Vocaciones. Hemos descubierto en el camino pastoral, desde
las necesidades de la gente, que debemos centrarnos en la Palabra de
Dios y en la Eucaristía para una transformación hacia dentro y empeño
hacia afuera, como Iglesia en permanente estado de Misión. Invito a
partir de Cristo, que es la Vida, gritar con vocación de amor y ardor,
el Evangelio de la vida. Su Palabra es luz y verdad que nos hace andar
como cristianos.
Nos dice el Señor: “Hoy pongo delante de ti la vida y la
felicidad, la muerte y la desdicha. Pero si tu corazón se desvía y no
escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para
servirlos … se perderán irremediablemente … Yo he puesto delante de ti
la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida y
vivirás tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios,
escuches su voz y le seas fiel.” (Dt. 30,15-20). Esta Palabra
toca las fibras más íntimas de nuestro caminar cuaresmal. Un programa de
vida para cada uno. Todos somos responsables de que el hombre deje de
ser víctima de otros hombres, deje de ser objeto, para ser respetado
como sujeto capaz de responder. Ciudadanos, capaces de construir juntos
una Patria de hermanos , donde se respeten todos los valores y derechos
que brotan de la dignidad de la persona humana. Concientes de que la
Vida es la clave para todo lo demás.
Al comenzar esta nueva Cuaresma, con el ayuno y la imposición de las
cenizas, Cristo, el Señor, nos mira con amor y nos interpela a que
cambiemos el corazón y el obrar de cada día , nos dice: “El tiempo
se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la
Buena Noticia!”. Convertirnos a Jesús conlleva mirarlo todo
desde su Evangelio y dejarlo entrar a Él, en nuestra vida, para que nos
transformemos en instrumentos de su amor, su alegría y su paz.
2.
DEJÉMONOS CAUTIVAR POR LA BELLEZA DE LA VIDA Y DE LA VOCACIÓN
La Cuaresma nos prepara para celebrar la fiesta de la Vida , que es
Cristo mismo, dando su vida para que nosotros la tengamos en abundancia
y la vivamos en plenitud.
En el encuentro con Cristo, que es el Camino , la Verdad y la Vida,
descubrimos a un Dios que es Padre, y que da la Vida para siempre. Somos
llamados a vivir como sus hijos , con una misión y un destino eterno.
Dentro de este Don que hizo decir a un Padre de la Iglesia :
“¡Reconoce , oh cristiano, tu dignidad!”, Queremos renovarnos como
hijos de Dios y hermanos de todos, para una Argentina mejor y una
Iglesia más santa y misionera.
Nuestro primer llamado, es a la vida, y en estos tiempos de
menosprecio por la vida, es bueno y necesario, descubrir su belleza y la
vocación de aceptarla, defenderla , promoverla y cuidarla.
“Desde su nacimiento la Iglesia de Cristo entiende su misión en el mundo
como una celebración, un anuncio y un servicio a la Vida. A lo largo de
sus dos mil años de existencia, promovió una cultura de la vida. Lo hizo
a través de las obras de ayuda a los más necesitados”… (CEA)
En la vocación de la Iglesia, al amor a todos y especialmente a los
menos amados y más frágiles se nos hace patente la belleza de las
Vocaciones al Sacerdocio, al Diaconado, a la vida consagrada y laical.
La Iglesia existe para evangelizar y para que nos encontremos con la
Vida.
En este primer año de la Novena de años, hacia el Jubileo Diocesano
estamos llamados a descubrir la belleza de la vocación especial en la
vida del Pueblo de Dios. Todos somos responsables de una pastoral
vocacional que nos ayude a vivir la de cada uno. En la Cuaresma
profundizamos la Vocación común a ser cristianos, a vivir con alegría la
renovación bautismal y como Comunidad de fe, hacer todo lo necesario
para que no nos falten los obreros de la Mies y de la Viña del Señor.
Cristo necesita hombres, para hacerse presente como Pascua en el Altar y
en el anuncio de su Palabra. Sin sacerdotes nos quedamos sin el Pan de
la Vida y sin el Pan vivo bajado del cielo y entregado para la Vida del
mundo (Jn 6).
3.
PREPARÉMONOS PARA QUE LA PASCUA SEA UNA FIESTA DE LA VIDA.
Acerquémonos cada Domingo para encontrarnos con Cristo que nos
espera con la Mesa servida de su Palabra, de la cual todos podemos
alimentarnos. La Belleza de la Palabra nos ayuda a entrar en la Belleza
de la Oración y con ambas, podemos abrazarnos a la belleza de la Cruz,
donde brotan sangre y agua , símbolos de la Vida para que realicemos los
gestos del Amor más grande, que se hacen Ofrenda entregada , nos dan su
Presencia y así tengamos vida eterna.
Abrámonos a Cristo viviente, que quiere hacer con su Pascua, una fiesta
en lo profundo del corazón de cada hombre y mujer y mirar especialmente
a los jóvenes para que lo encuentren y descubran su llamado a la vida y
a la vocación al sacerdocio dando sus vidas por amor.
Con un corazón nuevo, podemos hacer un mundo mejor y se cumpla lo que
pidió Pablo VI en la Naciones Unidas hace mucho tiempo: Que en el mundo,
como un pan para todos, hagamos que en la mesa de la vida se repartan
mejor los bienes y no se eliminen a los comensales.
“En el marco del Año por la vida, celebremos esta Cuaresma y dentro de
ella el Día del Niño por nacer, pidiendo al Espíritu Santo, Dador de
Vida, la fuerza necesaria para transformar la realidad y que cada niño y
niña, encuentren al nacer, cuna, alimento y sobretodo unos brazos sanos
y amorosos de padres y madres que los guíen y acompañen en su
crecimiento.”
En mi misión de anunciar todo el Evangelio los abrazo con mi bendición
en Cristo, el Señor y María Madre de la Vida.
¡DIOS
ES AMOR!

Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo
“¡ELIGE LA VIDA Y VIVIRÁS!”
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