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¡Jesucristo es el Señor! Esta solemne celebración nos debe llevar a
mirarlo a El, como nuestro Señor. Es el Señor que vive, que camina con
nosotros, que está en medio de nosotros de una manera tan admirable.
Nos hace
sentir su presencia que actúa en nuestra historia pequeña y grande.
"Te hizo
recorrer un largo camino por el desierto.
Te hizo
salir de Egipto de un lugar de esclavitud y te condujo por ese inmenso y
temible desierto. Hizo brotar agua de la Roca para ti y en el desierto te
alimentó con el maná".
Toda
nuestra vida , la de nuestras familias y comunidades y también la de esta
tierra matanzera, que tanto tiene que ver con la Patria , todas estas
realidades que nos abrazan como tierra sedienta y corazones con hambre de
un amor que dignifica y eleva.
Realidades
humanas, tan ricas en vida y tan llenas de angustias y esperanzas, que son
simbolizadas en un poco de pan y de vino que se traen al Altar ,y que
esperan las Palabras del Señor que la Iglesia proclama con fidelidad en
los labios sacerdotales desde la noche del Primer Jueves Santo.
YO SOY
EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO
¡Jesucristo es el El Señor! El nos mira con amor y nos hace
vivir su cercanía y su intimidad pascual cuando nos dice: " Yo soy el Pan
vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente y el pan
que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Pan de Dios
vivo, para nosotros débiles, hambrientos y sedientos peregrinos de la fe.
Es mi carne
para la vida del mundo, es el amor que en una Cruz liberó a la humanidad y
nos dio en ella la expresión más grande del Amor.
Yo soy el
Pan vivo para la vida del mundo, el Pan que se hace Cuerpo de Cristo
entregado, donado, sacrificado y derramado por nosotros y por todos los
hombres.
Cristo nos
dejó en la Eucaristía, su presencia salvadora. Y nos hace entrar en su
corazón y en sus sentimientos, en cada Misa, al comunicarnos las palabras
benditas, que con el poder del Espíritu pronuncia el sacerdote: " Tomad y
comed esto es mi Cuerpo entregado, ... Tomad y bebed todos de él, este es
el cáliz de mi Sangre derramada por todos".
Integramos
todo lo que somos y vivimos, en su intimidad pascual , nos integra en su
misterio de amor y nos da el estilo de vida cristiano que debemos vivir y
en el ardor que debemos comunicar.
NOS
LLAMA
Desde octubre del año pasado, en Luján, a los pies de la Virgen recibimos
el Lema para este año Eucarístico y Vocacional: "Es el Señor, nos llama
, nos reconcilia, nos ama y nos envía"
En cada
Eucaristía, como fuente y cumbre de toda nuestra vida cristiana y
apostólica, Cristo nos hace oír y vivir su llamado evangélico: ¡ Ven y
Sígueme!.
Nos convoca
como su Pueblo, su Familia, como su Cuerpo: "La copa de bendición que
bendecimos ¿No es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el Pan que
partimos, ¿No es comunión con el Cuerpo de Cristo? .Ya que hay un solo
Pan, todos nosotros aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque
participamos de ese único Pan".
En el
misterio de la Eucaristía, la Iglesia, y en ella, cada uno de nosotros,
escuchamos el llamado que el Señor nos hace para estar con ÉL. "El que
come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y Yo en él."
NOS
RECONCILIA
La Eucaristía nos hace vivir reconciliados, es el sacramento de la
comunión y de la unidad. Cristo murió en la Cruz para derribar los muros
que nos separan y dividen, para ser nuestra paz en un mundo que quiere ser
mas torre de babel que el cenáculo de Pentecostés.
El Señor al
partirse y al derramarse nos hace ver sus brazos abierto que desde la Cruz
busca abrazarnos para rehacernos desde dentro. Primero en el Sacramento de
la Confesión, nos sana perdonándonos y en cada Eucaristía nos hace crecer
y madurar en la comunión.
NOS AMA
Su llamado y su abrazo que reconcilia con Dios y con los hermanos,
tan necesario para hacer un mundo nuevo, una patria, para todos, es
expresión de su Amor Pascual.
La
Eucaristía nos hace vivir estas dos grandes certezas: Somos amados por el
Señor, para amar y amarnos como el nos amó. El Amor de Dios y nuestro amor
a Él y a los demás, nos hace instrumentos para hacer de nuestras
comunidades y de nuestra sociedad argentina, un ámbito donde se respete la
dignidad humana, la vida desde el momento mismo de la concepción y hasta
la muerte natural y se defiendan los valores de la familia, su vocación y
su misión.
En un poco
de pan y de vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre, se hace
presente todo el amor de Dios, fuente de vida y de sentido, para
realizarnos por el trabajo de cada día y para dignificar nuestros
sufrimientos y darnos el gozo de vivir. "El que me come vivirá por Mí".
NOS
ENVÍA
Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído. Somos
enviados, para ser todos, protagonistas de la nueva Evangelización , de
anuncio valiente de Jesús Resucitado.
Nuestra
Diócesis necesita jóvenes aptos, que se eduquen y se formen en la Escuela
de Jesús para ser sacerdotes santos, a fin de servir a tantos hermanos que
tienen hambre y sed de Dios y que no conocen que Jesús los ama y es el
único que salva y libera.
¡Señor
danos santos sacerdotes y santas vocaciones, por la gracia y la fuerza de
cada Eucaristía que se celebra en nuestra Iglesia Local y por la adoración
que se hace a Cristo en el Sagrario.
Danos tu
Espíritu para que tengamos un solo corazón y una sola alma en el camino
pastoral de nuestra Iglesia Local.
Con esta
Eucaristía queremos unirnos en plena comunión con el Papa Benedicto. Orar
mucho por su servicio apostólico y responder a su pedido de celebrar de
una manera especial este Día del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Mañana
lo haremos con la consagración del lugar de la reserva del Santísimo y de
la adoración a Cristo en el Sagrario en nuestra Iglesia Catedral y con la
entronización de la imagen réplica de nuestra Madre de Lujan el sábado 4 a
las 18 horas.
María nos
educa en la oración, en la contemplación y en la adoración de Cristo
realmente presente en medio de su pueblo. Con mucho amor vivamos esta
Eucaristía y santa Procesión.
¡DIOS
ES AMOR!
Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo
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